Call me, detective…

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Hace años leí un libro de Juanjo Sáez llamado El Arte, conversaciones imaginarias con mi madre con el que me reí muchísimo y disfruté de cada página (y de cada viñeta). Como soy de natural agradecido, me animé a escribirle un mail al autor diciéndole que lo había pasado pipa con su fina ironía y dándole la enhorabuena por los buenos ratos que me había hecho pasar. Era el primer mail que mandaba a un escritor, hasta entonces había mandado alguna carta a alguna editorial para felicitar a algún escritor… ya digo, soy de carácter agradecido, y sin embargo en ninguna ocasión recibí respuesta. Supongo que la carta quedó en alguna bandeja (cuando eran físicas, qué tiempos…) o en alguna papelera (qué pena…). Pero no fue ese el caso con Juanjo Sáez. El autor me respondió; y lo mejor, ¡me respondió ilusionado! Ya ves, supongo que entonces era una novedad que una «fan» te mandara un mail y ahora deben estar más que saturados. Pobres…

chica

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Todo ello me hace reflexionar sobre lo que ha crecido nuestro círculo de contactos. Antes tu círculo de contactos se limitaba a a) Tu familia, b) Tus amigos. Te sabías el teléfono de tu familia ¡de memoria! y mandabas postales de tus viajes a tus amigos. Y punto. Ahora tu ego crece a base de Me gusta de cientos de «amigos» en Facebook y puedes pasar la tarde del domingo con Pérez Reverte en el bar de Lola gracias a Twitter. Nuestro círculo ha crecido de manera exponencial, y ya la distancia entre cualquiera y tú no está ni a seis grados, está a un click.

Últimamente me he sentido poderosa viendo ampliarse y ampliarse los límites de mi círculo de contactos. Y he podido introducirme en círculos ajenos hasta hoy impensables para mí; léase el círculo de un súperempresario de una súperempresa, gracias a una red social. He podido afearle a una empresa lo mala que es su app, gracias a otra red social. Y he podido mandarme whatsapp con un detective que dice que me llama si le hago una consulta. Y le he dicho: «¿Es ilegal curiosear un poquito en el whatsapp de mi chico? Call me, detective…» Sí, me he sentido poderosa.

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3 Comentarios
  1. Nikana dice

    Pau, me ha encantado tu reflexión. Enhorabuena por el artículo. ;))

  2. Pau dice

    Gracias Nikana, a veces le doy mucho al coco 😉 Y espero que se haya entendido el vértigo que dan ciertos «poderes»

  3. […] capaz de cualquier cosa por dinero, sobre todo en el mundo offline/online en que vivimos, donde se nos puede espiar hasta por whatssap. Y como telón de fondo y base de la trama, el caso de un ruso enorme que busca a su novia […]

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